Diálogo entre la poética del Teatro de La Memoria de Alfredo Castro y la estética poética de Guillermo Núñez.
Este ensayo tiene como Objetivo hacer dialogar las poéticas y estéticas del Actor, Director y Dramaturgo: Alfredo Castro y del Artista Plástico: Guillermo Núñez. Conectados por el trabajo que han realizado en torno a la memoria.
Introducción
Después del golpe de Estado de 1973, todo el orden cultural alcanzado se subvirtió. El teatro, así como toda la actividad del país, sufrió un fuerte impacto y por casi un año no existió actividad teatral. Hacia 1975, comenzó a articularse, a partir de la urgencia que provocó el contexto de dictadura, un incipiente movimiento de teatro independiente no subvencionado, que intentó rescatar una expresión nacional y popular. Surgieron compañías como Imagen, Teatro del Ángel, La Feria, Taller de Investigación Teatral, Teatro Universitario Independiente, entre otras. De este modo, la actividad teatral volvió y se generaron nuevos autores, dramaturgos y directores. Nace el concepto de dramaturgo-director (una persona realiza ambos trabajos), se comienza a desvalorizar el texto como material literario, el objetivo es colocado en la rápida realización del montaje, en respuesta a la urgencia creadora.
Cada grupo mantuvo su particularidad respecto a la función de cada cual frente a la contingencia política, todos formaron parte de una corriente común de resistencia a la dictadura junto al Canto nuevo, a la Agrupación Cultural Universitaria (ACU), a los escritores, a los artistas plásticos, entre otros. El especialista Hernán Vidal señaló: “el proyecto central de los teatristas chilenos es el de contribuir a la rearticulación de la conciencia nacional dentro del ámbito de fragmentación del autoritarismo”. Cabe señalar que en este período, el teatro puramente comercial tuvo gran éxito de público con espectáculos como Cabaret Bijou, El violinista en el tejado y la transmisión de obras por el Canal 13 de la Universidad Católica de Chile.
A mediados de la década de 1980, el teatro nacional
desarrolló una intensa actividad en distintos rincones del
territorio con una valiosa acogida del público. La actividad teatral de este período se nutrió de las nuevas experiencias y aprendizajes que trajeron artistas que regresaban del exilio. De este modo, aparecieron Andrés Pérez y El Gran Circo Teatro, Ramón Griffero y El Troley, Mauricio Celedón y Teatro del Silencio, Alfredo Castro y Teatro de la Memoria, La Troppa, por mencionar algunos.
Cada grupo mantuvo su particularidad respecto a la función de cada cual frente a la contingencia política, todos formaron parte de una corriente común de resistencia a la dictadura junto al Canto nuevo, a la Agrupación Cultural Universitaria (ACU), a los escritores, a los artistas plásticos, entre otros. El especialista Hernán Vidal señaló: “el proyecto central de los teatristas chilenos es el de contribuir a la rearticulación de la conciencia nacional dentro del ámbito de fragmentación del autoritarismo”. Cabe señalar que en este período, el teatro puramente comercial tuvo gran éxito de público con espectáculos como Cabaret Bijou, El violinista en el tejado y la transmisión de obras por el Canal 13 de la Universidad Católica de Chile.
A mediados de la década de 1980, el teatro nacional
desarrolló una intensa actividad en distintos rincones del
territorio con una valiosa acogida del público. La actividad teatral de este período se nutrió de las nuevas experiencias y aprendizajes que trajeron artistas que regresaban del exilio. De este modo, aparecieron Andrés Pérez y El Gran Circo Teatro, Ramón Griffero y El Troley, Mauricio Celedón y Teatro del Silencio, Alfredo Castro y Teatro de la Memoria, La Troppa, por mencionar algunos.
Teatro La Memoria
La reconstrucción de escena
(Alfredo Castro)
La reconstrucción de escena
(Alfredo Castro)
”Memoria
es pensar siempre en lo pensado
rehacer sobre lo hecho
es decir
reconstruir la escena”.
(Alfredo Castro:www.teatrolamemoria.cl)
Es bajo este concepto que nació el Teatro la Memoria , dirigido por Alfredo Castro, actor, profesor y director teatral.
El año 1990 el teatro La Memoria inicia los ensayos de la obra La Manzana de Adán basado en el libro homónimo de las autoras Claudia Donoso y Paz Errázuriz, construido a partir de testimonios de un grupo de travestís-prostitutos que circulan entre las ciudades Santiago y Talca, en ellos evidencian su lucha diaria por sobrevivir a la presión social ejercida por su condición sexual.
La segunda parte de esta trilogía, Historia de la Sangre, sigue la línea de lo testimonial recogiendo entrevistas realizadas en cárceles y hospitales siquiátricas, de reclusos y pacientes que hubieran cometido crímenes por amor, sumando a esto material de las crónicas rojas de diversas publicaciones.
La tercera parte de la trilogía, Los Días Tuertos, basada también en testimonios recolectados por Claudia Donoso, entre los años 1987-1980, de artistas circenses, magos, luchadores de cath, cartoneros, cuidadores de tumbas del cementerio General y pacientes del Hospital Siquiátrico.
”Esos textos y el riguroso proceso de investigación y ensayo dieron como resultado un trabajo de gran honestidad donde el texto y las imágenes eran prácticamente susurradas al oído del espectador, sin estridencias, evitando toda autocompasión pero sumergiéndose sin límites ni intermediarios en el dolor, la crudeza, el amor, la ambigüedad del signo y la muerte de que estaban cargados esos textos y esas imágenes. Los actores se expusieron en su profunda soledad, despojados de si mismos, a ser invadidos por la palabra, y sus cuerpos a ser activos resonadores de esa violencia.”
(Alfredo Castro:Trilogía Testimonial:1990-3:1)
Testimonio como fuente de creación
“Testimoniar es derramar una sangre simbólica, soltar el soplo de muerte en un territorio físico situado entre el cielo y la tierra, entre lo líquido y lo sólido”.
(Alfredo Castro:www.teatrolamemoria.cl)
El teatro de La Memoria intenta crear un lenguaje que se aleje de la concepción de éste como vehículo de información, circunscrito en el teatro: a lo textual, lo anecdótico o simplemente a una lectura en voz alta. Es aquí donde Alfredo Castro nos habla de la pérdida de especificidad del teatro.”pierde así el teatro su especificidad: Ser un encabalgamiento de múltiples lenguajes, eco, resonancia y desplazamiento de palabras y cuerpos en el tiempo y en el Espacio.”(www.teatrolamemoria.cl)
El uso del espacio como el lugar físico (Espacio escénico) de la coexistencia de la palabra y el cuerpo, de la disputa por conquistar e instalarse. Es parte de la poética de A. Castro. Como también lo es la utilización del testimonio como fuente de creación, que le ha permitido recuperar un lenguaje censurado de la escena por su revelación y peligrosidad, A. Castro describe a el testimonio como: “La Palabra Salvaje” la que “ Se apropia con violencia, del lugar escénico, de los cuerpos, penetrando en actores y espectadores, originando un paisaje que trasciende lo escénico.” De este modo, el Teatro la Memoria recoge los trozos de la memoria, para escenificarlos en un espacio de diálogo y lucha de la palabra y el cuerpo, donde el dolor, el amor, la esperanza, la crudeza y la desesperanza intentan zurcir los cabos sueltos de una memoria fracturada; un espacio en el que el espectador pasa a protagonizar su secreto, amparado en la clandestinidad de una supuesta ficción. Para A. Castro esta ficción abolida en el texto testimonial, “da origen a la siguiente paradoja: Lo próximo trastoca en lejanía, permitiendo la concreción del crimen, la revelación del secreto, la comisión del pecado, aboliendo la culpa.”
El año 1990 el teatro La Memoria inicia los ensayos de la obra La Manzana de Adán basado en el libro homónimo de las autoras Claudia Donoso y Paz Errázuriz, construido a partir de testimonios de un grupo de travestís-prostitutos que circulan entre las ciudades Santiago y Talca, en ellos evidencian su lucha diaria por sobrevivir a la presión social ejercida por su condición sexual.
La segunda parte de esta trilogía, Historia de la Sangre, sigue la línea de lo testimonial recogiendo entrevistas realizadas en cárceles y hospitales siquiátricas, de reclusos y pacientes que hubieran cometido crímenes por amor, sumando a esto material de las crónicas rojas de diversas publicaciones.
La tercera parte de la trilogía, Los Días Tuertos, basada también en testimonios recolectados por Claudia Donoso, entre los años 1987-1980, de artistas circenses, magos, luchadores de cath, cartoneros, cuidadores de tumbas del cementerio General y pacientes del Hospital Siquiátrico.
”Esos textos y el riguroso proceso de investigación y ensayo dieron como resultado un trabajo de gran honestidad donde el texto y las imágenes eran prácticamente susurradas al oído del espectador, sin estridencias, evitando toda autocompasión pero sumergiéndose sin límites ni intermediarios en el dolor, la crudeza, el amor, la ambigüedad del signo y la muerte de que estaban cargados esos textos y esas imágenes. Los actores se expusieron en su profunda soledad, despojados de si mismos, a ser invadidos por la palabra, y sus cuerpos a ser activos resonadores de esa violencia.”
(Alfredo Castro:Trilogía Testimonial:1990-3:1)
Testimonio como fuente de creación
“Testimoniar es derramar una sangre simbólica, soltar el soplo de muerte en un territorio físico situado entre el cielo y la tierra, entre lo líquido y lo sólido”.
(Alfredo Castro:www.teatrolamemoria.cl)
El teatro de La Memoria intenta crear un lenguaje que se aleje de la concepción de éste como vehículo de información, circunscrito en el teatro: a lo textual, lo anecdótico o simplemente a una lectura en voz alta. Es aquí donde Alfredo Castro nos habla de la pérdida de especificidad del teatro.”pierde así el teatro su especificidad: Ser un encabalgamiento de múltiples lenguajes, eco, resonancia y desplazamiento de palabras y cuerpos en el tiempo y en el Espacio.”(www.teatrolamemoria.cl)
El uso del espacio como el lugar físico (Espacio escénico) de la coexistencia de la palabra y el cuerpo, de la disputa por conquistar e instalarse. Es parte de la poética de A. Castro. Como también lo es la utilización del testimonio como fuente de creación, que le ha permitido recuperar un lenguaje censurado de la escena por su revelación y peligrosidad, A. Castro describe a el testimonio como: “La Palabra Salvaje” la que “ Se apropia con violencia, del lugar escénico, de los cuerpos, penetrando en actores y espectadores, originando un paisaje que trasciende lo escénico.” De este modo, el Teatro la Memoria recoge los trozos de la memoria, para escenificarlos en un espacio de diálogo y lucha de la palabra y el cuerpo, donde el dolor, el amor, la esperanza, la crudeza y la desesperanza intentan zurcir los cabos sueltos de una memoria fracturada; un espacio en el que el espectador pasa a protagonizar su secreto, amparado en la clandestinidad de una supuesta ficción. Para A. Castro esta ficción abolida en el texto testimonial, “da origen a la siguiente paradoja: Lo próximo trastoca en lejanía, permitiendo la concreción del crimen, la revelación del secreto, la comisión del pecado, aboliendo la culpa.”
Guillermo Núñez
Archivo de la memoria
Archivo de la memoria
La obra de Núñez revela un recorrido entre distintas técnicas (como el óleo, el acrílico, la serigrafía o la instalación), pero siempre ubicado en un contexto de notable compromiso con la vida humana, una denuncia constante a la tortura y a los flagelos contra los menos fuertes, todo esto dentro de un tratamiento en que los elementos plásticos y la estética mantienen una predominancia evidente.
Es uno de los introductores del "Poster", tipo de afiche artístico-publicitarios, difundido por los años 60, por lo que está estrechamente emparentado con el fotometraje y el cartel.
Su trabajo es fragmentado, redistribuye su obra en cajas construidas por él, instalaciones, volantes, etc. El descuartizamiento o fractura de su propia obra, con una finalidad de una proximidad e interacción con el espectador.
Realiza una especie de registro de la memoria de los brutales abusos en el mundo y específicamente en Chile durante la dictadura. Está fragmentariedad es dada también por el concepto de mutilación que desarrolla en sus imágenes y que se desprende del dolor. Mentes retorcidas por el dolor y la fractura. (ver Figura pág )
“ El pintor Guillermo Núñez, ha producido también textos -prosa, memoria, poesía- que adjunto a su producción estética en un delineamiento fronterizo ambiguo se hace productiva una dualidad que, mayoritariamente regida por el color y la forma admite ser re-corregida por la producción de escritura.”
(Raquel Olea: Retrato hablado de Guillermo Núñez:1993:63)
De esta re-corrección que nos habla Raquel Olea, se desprende una mezcla precisa y coherente de poesía e imagen. Donde la poesía adquiere un carácter de imagen testimonial y viceversa. Obligando al espectador a ser parte de este diálogo, por medio de incitaciones a la intervención en la obra por parte de él, ya sea escribiendo o pintando en ellas.
Es uno de los introductores del "Poster", tipo de afiche artístico-publicitarios, difundido por los años 60, por lo que está estrechamente emparentado con el fotometraje y el cartel.
Su trabajo es fragmentado, redistribuye su obra en cajas construidas por él, instalaciones, volantes, etc. El descuartizamiento o fractura de su propia obra, con una finalidad de una proximidad e interacción con el espectador.
Realiza una especie de registro de la memoria de los brutales abusos en el mundo y específicamente en Chile durante la dictadura. Está fragmentariedad es dada también por el concepto de mutilación que desarrolla en sus imágenes y que se desprende del dolor. Mentes retorcidas por el dolor y la fractura. (ver Figura pág )
“ El pintor Guillermo Núñez, ha producido también textos -prosa, memoria, poesía- que adjunto a su producción estética en un delineamiento fronterizo ambiguo se hace productiva una dualidad que, mayoritariamente regida por el color y la forma admite ser re-corregida por la producción de escritura.”
(Raquel Olea: Retrato hablado de Guillermo Núñez:1993:63)
De esta re-corrección que nos habla Raquel Olea, se desprende una mezcla precisa y coherente de poesía e imagen. Donde la poesía adquiere un carácter de imagen testimonial y viceversa. Obligando al espectador a ser parte de este diálogo, por medio de incitaciones a la intervención en la obra por parte de él, ya sea escribiendo o pintando en ellas.
Diálogo
Ya hemos realizado una pincelada, a modo de conocer la poética y estética de Castro y Núñez. Con esto podemos hacer una conexión o diálogo de temáticas entre ambos: La memoria, el dolor, la fragmentación; también en su sistema de creación, la recopilación o recolección de testimonios, que son evidencias testimoniales de la memoria. Núñez trabaja con la recopilación y reordenamiento de pensamientos de grandes figuras, imágenes conocidas por el mundo, para entregarles una relectura, como es el caso de Laberintos, donde mezcla frases de autores conocidos con imágenes del dolor humano producido por las guerras, dictaduras, etc. Repartiéndolo como volantes, que dejan un testimonio, muestran sucesos y al igual que Castro intervienen el espacio secreto del espectador, queda en la intimidad lo que les sucede con esa imagen que reconoce en él.
En el caso de Laberintos su acercamiento a teatro la memoria radica en la recolección, relectura y forma de llegar al espectador.
El dolor es una temática constante y explotada por ambos, Alfredo Castro recoge el dolor existente en los testimonios “Los actores se expusieron en su profunda soledad, despojados de sí mismos, a ser invadidos por la palabra, y sus cuerpos a ser activos resonadores de esa violencia.”(www.teatrolamemoria.cl) para llevarlos a un espacio divergente donde el monólogo dialoga en un diálogo sordo, permite el cuestionamiento de su existencia y el qué hacer con él. Por otra parte, Núñez confecciona dentro de Galaxia Oscura, un cuestionario donde se pregunta sobre el dolor:
” […]¿comprender el dolor? ¿aceptar el dolor?[…]
¿descifrar el dolor? ¿es posible transformar la ira, la soledad, el abandono, el dolor del otro, en arte?[…]¿es necesario el dolor para la obra de arte? ¿puede el dolor ser exhibido como obra de arte? ¿puede ser convertido en imágenes?[…]¿embellecer el dolor? ¿ignorar el dolor? ¿santificar el dolor?[…] ¿hemos convertido el dolor y la violencia en objetos de consumo, imágenes para ser compradas, simple mercaderías?[…]
Todas estas preguntas que realiza Núñez, son parte del trabajo que realizó Alfredo Castro, al llevar a escena el dolor, los traumas, la soledad, la incomprensión, etc.
El trabajo de fragmentos, la recolección de material, la conexión del material, la multiplicidad de lenguajes y técnicas, Son puntos de contacto que conectan nuevamente a estos artistas, que responden a una urgencia de testimoniar el dolor, la violación, el abuso, etc.
“ La convivencia de ciertas texturas y temáticas no abordadas comúnmente por nuestra dramaturgia, la búsqueda de un lenguaje teatral que articulara estos textos, la creación de un soporte teórico, la materialización de ciertas imágenes, el despliegue actoral en cuanto al trabajo emotivo, vocal, gestual, la concepción del espacio escénico y vestuario, la composición musical y su manera de insertarse en el espectáculo, configuran una concepto de Puesta en Escena, que por su distancia, proximidad y contacto con “lo teatral”, es decir por su posición de ruptura con una dramaturgia clásica, toma posesión de un lugar desconocido para narrar una otra realidad, que no guarda relación de simpatía con el tiempo, ni el espacio. Esta particular comprensión de la estructura de la realidad, sólo es posible de ser reconocida y escenificada como supuestamente lo sería el inconsciente:
Mediante la multiplicidad de lenguajes.
En su simultaneidad.
En su fugacidad.
En su descalce.
En su imposibilidad de ser escenificada.”
(Alfredo Castro: www.teatrolamemoria.cl)
Sumaría a este inconsciente cargado de una multiplicidad de lenguajes: la fragmentación, el pensamiento divergente, la imagen como relato.
La multiplicidad de lenguajes llevado a la plástica de Núñez está dado por la pintura y la escritura, que se configuran como grito, como deseo del habla, del diálogo abierto en enormes telas o pequeños papeles y por sus diversas técnicas y materialidad con la que construye su obra.
En conclusión estamos frente a dos artistas que fervientemente han querido construir una memoria, materializada en las disciplinas del Teatro y la Plástica, la que ha dejado al descubierto y perpetuado el dolor, el amor, la crueldad, la fractura… Para hacer un inciso en la vida de quien observa, remover su mente, corazón o alguna parte de su cuerpo que le recuerde el estar vivo, dentro de un mundo que contiene una multiplicidad de lenguajes y extraños comportamientos.
En el caso de Laberintos su acercamiento a teatro la memoria radica en la recolección, relectura y forma de llegar al espectador.
El dolor es una temática constante y explotada por ambos, Alfredo Castro recoge el dolor existente en los testimonios “Los actores se expusieron en su profunda soledad, despojados de sí mismos, a ser invadidos por la palabra, y sus cuerpos a ser activos resonadores de esa violencia.”(www.teatrolamemoria.cl) para llevarlos a un espacio divergente donde el monólogo dialoga en un diálogo sordo, permite el cuestionamiento de su existencia y el qué hacer con él. Por otra parte, Núñez confecciona dentro de Galaxia Oscura, un cuestionario donde se pregunta sobre el dolor:
” […]¿comprender el dolor? ¿aceptar el dolor?[…]
¿descifrar el dolor? ¿es posible transformar la ira, la soledad, el abandono, el dolor del otro, en arte?[…]¿es necesario el dolor para la obra de arte? ¿puede el dolor ser exhibido como obra de arte? ¿puede ser convertido en imágenes?[…]¿embellecer el dolor? ¿ignorar el dolor? ¿santificar el dolor?[…] ¿hemos convertido el dolor y la violencia en objetos de consumo, imágenes para ser compradas, simple mercaderías?[…]
Todas estas preguntas que realiza Núñez, son parte del trabajo que realizó Alfredo Castro, al llevar a escena el dolor, los traumas, la soledad, la incomprensión, etc.
El trabajo de fragmentos, la recolección de material, la conexión del material, la multiplicidad de lenguajes y técnicas, Son puntos de contacto que conectan nuevamente a estos artistas, que responden a una urgencia de testimoniar el dolor, la violación, el abuso, etc.
“ La convivencia de ciertas texturas y temáticas no abordadas comúnmente por nuestra dramaturgia, la búsqueda de un lenguaje teatral que articulara estos textos, la creación de un soporte teórico, la materialización de ciertas imágenes, el despliegue actoral en cuanto al trabajo emotivo, vocal, gestual, la concepción del espacio escénico y vestuario, la composición musical y su manera de insertarse en el espectáculo, configuran una concepto de Puesta en Escena, que por su distancia, proximidad y contacto con “lo teatral”, es decir por su posición de ruptura con una dramaturgia clásica, toma posesión de un lugar desconocido para narrar una otra realidad, que no guarda relación de simpatía con el tiempo, ni el espacio. Esta particular comprensión de la estructura de la realidad, sólo es posible de ser reconocida y escenificada como supuestamente lo sería el inconsciente:
Mediante la multiplicidad de lenguajes.
En su simultaneidad.
En su fugacidad.
En su descalce.
En su imposibilidad de ser escenificada.”
(Alfredo Castro: www.teatrolamemoria.cl)
Sumaría a este inconsciente cargado de una multiplicidad de lenguajes: la fragmentación, el pensamiento divergente, la imagen como relato.
La multiplicidad de lenguajes llevado a la plástica de Núñez está dado por la pintura y la escritura, que se configuran como grito, como deseo del habla, del diálogo abierto en enormes telas o pequeños papeles y por sus diversas técnicas y materialidad con la que construye su obra.
En conclusión estamos frente a dos artistas que fervientemente han querido construir una memoria, materializada en las disciplinas del Teatro y la Plástica, la que ha dejado al descubierto y perpetuado el dolor, el amor, la crueldad, la fractura… Para hacer un inciso en la vida de quien observa, remover su mente, corazón o alguna parte de su cuerpo que le recuerde el estar vivo, dentro de un mundo que contiene una multiplicidad de lenguajes y extraños comportamientos.
Referencias
- Castro, Alfredo. www.teatrolamemoria.cl. Presentación y breve historia de teatro la memoria.
-Castro, Alfredo.1990-1993. Trilogía Testimonial. 1.
- http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/index.asp?id_ut=teatrochilenopostgolpe
- Núnez, Guillermo. Cajas construidas por él. Laberinto.
- Núnez, Guillermo. Cajas construidas por él. Galaxia Oscura.
- Núnez, Guillermo. Cajas construidas por él. Archivo de la memoria.
- Núnez, Guillermo. 1993. Retrato Hablado. Textura del diálogo en la obra de Guillermo Núñez. 63.

1 Comments:
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